
Convertir un contacto en cliente rara vez ocurre en un solo mensaje. Casi siempre hace falta una secuencia de pasos, y un sistema de seguimiento es lo que evita que alguno se olvide.
1. Define las etapas
Empieza con pocas etapas y que todos entiendan igual: por ejemplo, nuevo contacto, en conversación, calificado y reunión agendada. Cada contacto debe estar siempre en una etapa.
2. Asigna un siguiente paso
Cada oportunidad necesita saber qué viene después y quién se encarga. Si no hay un siguiente paso, el contacto se enfría.
3. Automatiza lo repetitivo
- El registro del contacto y de sus datos.
- Los recordatorios y las tareas de seguimiento.
- Los mensajes según lo que haga cada contacto.
- La asignación al asesor o equipo correspondiente.
4. Mide para mejorar
Fíjate en cuánto tardas en responder, cuántos contactos pasan de una etapa a la siguiente y dónde se quedan atascados. Con esos datos sabrás qué ajustar.
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